Samedi 14 mai 2011
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El periodismo de diario es irrelevante. Me son hoy en día indigeribles las noticias. Durante un tiempo pensé que era porque los medios mienten (es verdad, los hay los que mienten de manera
intencional), por desidia, por falta de profesionalismo, y otras razones que me parecían algo evidentes. Ahora pienso que en realidad La noticia ha muerto.
Es más, la noticia nunca existió, se asemeja a un mito religioso como tantos otros que nos hizo creer en la inmediatez, y que en ella, en conocerla, estaba nuestra oportunidad de salvación. Nada
más alejado de la realidad. Lo inmediato es más parcial y más falso que lo que se tuvo tiempo de analizar. Cierto, la historia, y su justeza son también mitos racionales que intentan comprender
el caos de los acontecimientos en el tiempo. Pero lo inmediato, primero que todavía no ha terminado de pasar, y segundo, que somos incapaces de verlo en su totalidad (por lo cercano) y también
por la imposibilidad de analizarlo y comprenderlo tomando en cuenta la mayor cantidad de puntos de vista, de supuestos y de consecuencias de cualquier aproximación que hagamos de la noticia. Por
tanto, no existe. Es igual a Walt Disney o a cualquier reino mágico.
Por eso es noticia cualquier cosa: que se case el príncipe Inglés, que maten a Bin Laden, que hubo un incremento de asistentes en la feria, que las comadres se chuparon en su día, o que el dólar
subió o bajó. Todos esos acontecimientos son de un vacío, de una insignificancia tangible, demasiado grande. Es como leer una novela, no sirve de nada. Tal vez las noticias más importantes, por
esta razón, en los lugares que así lo requieran, son los informes meteorológicos; porque hablan de la inmediatez, de qué se debe vestir mañana, pero tres días después tampoco importará nada. Por
eso la ausencia de valor real de la noticia, porque en perspectiva no sirve sino para entretenimiento banal y superficial.
De acuerdo, también son útiles (otra vez sólo en la inmediatez) las agendas: culturales o de cualquier tipo. Pero como sólo son utilizables en lo inmediato se convierten en desechables
rápidamente y por lo tanto en banales en corto tiempo.
De ahí la importancia de crear e impulsar la lectura y la información de análisis, la que no vive de la actualidad. Es por eso que información y noticia en realidad tienen poco que ver. Estar
bien informado no es alcanzable mirando el noticiero. Estar informado se lo hace en textos complejos que analizan causas y consecuencias, técnicas, históricas, humanas y científicas. La Máquina
de leer sólo comienza a tener sentido cuando se alimenta de eso, de un país de información real, cuando se apaga el telediario, cuando pasamos de verdad a enfrentarnos a lo que importa. Cuando no
surfeamos sino buceamos en internet, cuando nos perdemos pero parece que comenzamos a tener pistas de la complejidad, cuando no hay buenos ni malos, cuando el caos tiene sentidos y angustia.
La noticia ha muerto, ¡larga vida a la información!
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