Jeudi 3 avril 2008
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21:46
Es una frase de mi abuela citada por mi madre.
"Cuando llueve en la muerte de la luna, llueve todo el mes". "Y siempre se cumplía su predicción", concluye mi madre.
Esta noche la luna va muriendo, para regalarnos una nueva completita en breve. Un eterno nacimiento y muerte, cada mes. Tan femenina la luna, por eso la debo amar tanto a la luna, sobre todo a la grande e iluminada que alguna vez me alumbró en un Chapare sin alumbrado público en 1990, a mis 10 años. Una hermana luna suya, también me iluminó en 1998 en Chile, en mi primer contacto con el mar, bajando esa quebrada que te lleva a Iquique, mi primer mar a mis 17, qué emoción.
Esa misma luna la vería el día que fui a la casa de Sebastían Masana en Triumbirato y Av. de los Incas, un 21 de Agosto del 2005, en Bs Aires, esa noche en que entré en los archivos secretos de Mastropiero. Y mi luna de Montpellier. Esa que promete nacer en unos días porque esta se nos muere hoy en Bruselas. y en Cochabamba ha llovido como nunca 3 días seguidos en abril, es porque Cuando llueve en quillawañu, llueve todo el mes.
Que nos llueva fresco, que nos llueva caliente, que nos llueva bajo la luna que va a nacer
(Foto: La luna en Cocha desde mi jardín)
"Cuando llueve en la muerte de la luna, llueve todo el mes". "Y siempre se cumplía su predicción", concluye mi madre.
Esta noche la luna va muriendo, para regalarnos una nueva completita en breve. Un eterno nacimiento y muerte, cada mes. Tan femenina la luna, por eso la debo amar tanto a la luna, sobre todo a la grande e iluminada que alguna vez me alumbró en un Chapare sin alumbrado público en 1990, a mis 10 años. Una hermana luna suya, también me iluminó en 1998 en Chile, en mi primer contacto con el mar, bajando esa quebrada que te lleva a Iquique, mi primer mar a mis 17, qué emoción.
Esa misma luna la vería el día que fui a la casa de Sebastían Masana en Triumbirato y Av. de los Incas, un 21 de Agosto del 2005, en Bs Aires, esa noche en que entré en los archivos secretos de Mastropiero. Y mi luna de Montpellier. Esa que promete nacer en unos días porque esta se nos muere hoy en Bruselas. y en Cochabamba ha llovido como nunca 3 días seguidos en abril, es porque Cuando llueve en quillawañu, llueve todo el mes.
Que nos llueva fresco, que nos llueva caliente, que nos llueva bajo la luna que va a nacer
(Foto: La luna en Cocha desde mi jardín)
No puedo ocultar mi profunda tristeza al constatar que
nuestras precarias sociedades, mientras más avanzan, más se privan de su humanidad y se dedican a presenciar humanidades ficticias. Así las series de televisión nos muestran escenas de alegría y
tristeza, y la gente simula sentir eso, y al salir del cine o al terminar el capiítulo de la novela, lo comenta. Lo mismo al ir al teatro, o ver el final de las noticias, en una espera de tener más
noticias, más piezas de teatro, más películas de ese director que le gusta. Entonces mientras espera va a la tienda y se compra la película, o el disco, y lo reproduce, y reproduce una segunda,
tercera vez la emoción, siempre cada vez más pobre que la primera. A veces mientras vemos una peli por primera vez, o escuchamos una canción por primera vez ya preveemos bajarla de internet o
comprarla. Simplemente para el gusto de repetir de manera autónoma ese placer primero, claro que nunca igual. Para mi el problema en ese caso radica en que dejamos de darle importancia al instante
único, siempre estamos reproduciendo. Nos volvemos más insesibles, vemos pasar el dolor y la alegría frente a los ojos, y simulamos que los sentimos, sin realmente vivirlos, somos espectadores de
la humanidad, y la imagen es triste al ponerme yo como espectador de esa realidad.
Xuxa, aquella rubia que inauguró la tanga en mi memoria, es
conmemorada hoy. Por ahí las fuentes me dicen que El Show de Xuxa se sigue haciendo en Brasil, la verdad no tengo ganas de verlo , una Xuxa con más de 40 es la antitésis en
los buenos recuerdos.
Luego del último desembarque hemos pasado días en fase de instalación y revisión de estado de las cosas. Las cuentas no han salido del todo favorables, pero hemos podido hacer un buen análisis de los problemas de fondo que arrastra nuestra embarcación. Sostenida en vicios acumulados y en un estatismo propio de quien no se acostumbra a no errar sin su propia voluntad, hemos errado por lugares no previstos. Por eso al hacer este estado de cuentas, amarramos más fuerte las cuerdas a puerto. Tomamos un buen mate de Coca, de esos que se preparan en la altitud del lago, camino de Copacabana a la Isla del Sol, en ese mar encerrado y más pacífico que El Pacífico. Volvemos ahí en una breve divagación y nos ponemos a trabajar en las reparaciones de nuestra pequeñísima embarcación.
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