
Todavía está en mi cabeza la canción de esa
negrita que cantaba y bailaba en la Plaza Largo Argentina, en Roma: Soy Pobre, pero al menos soy feliz. "Está todos los días aquí" nos dijo Serena. Supongo que alguien le da monedas pero la mujer
no inspiraba lástima de ningún tipo. Todo lo contrario: envidia, porque realmente se la veía feliz. Y parecía burlarse de quienes pasan a su lado, comprando, hablando por celular, callados,
preocupados, discretos, con seño fruncido, todos cuidando una imagen. Ella no, ella feliz cantaba y parece no tener otra ocupación que estar ahí y arrancar sonrisas, y sentirse feliz. Al tiro la
adoramos.
Dos noches después nos fuimos a degustar vinos en una bodega pequeñita. Ahi fue otro pequeño hombre de gran sonrisa, traje elegante y sombrero abombado, al que alguno acuso de ser un mago. Era un
poeta según él se declaró. Un poeta contento y no sufrido. Un poeta de irresponsabilidad de sonreir y regalar flores a quienes pasan por su camino, de mostrar el cielo, de hacerse invitar un trago,
y partir contento y dándo alegría. Y por todas esas sensaciones Grazie encora Roma.
Y si bien no he terminado muy bien de volver a Bruselas. Ayer pasé mi último examen del 2008 con buen resultado. Ahora me preparo para un regreso aún más fuerte. Pese a que será un regreso limitado
en el tiempo (por 2 meses), es decir un Pre Regreso, no paran los miedos de invadirme, miedo a lo lindo, a los abrazos de la madre, del padre y los hermanos. Y ver a toda la gente que tengo la
impresión de haber perdido una etapa, aunque todos también se perdieron una etapa de mí. Pero bien, finalmente: ninguna pérdida es grave, pero al mismo tiempo todas las perdidas son
lamentables.
Asi que otra vez de vuelta. Ahí nos veremos para los que por ahí andan o duermen. Con el resto, espero verlos siempre, aunque no sea todavía el momento.
Por ahora regreso a Cochabamba, y me parece enorme Tanto Regreso.
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