Hace unos años, quizás desde que empecé a dejar de vivir en un sitio fijo, comenzó a funcionar una maquinita dentro de mi. Una maquinita que básicamente buscaba tres cosas: 1) Construirme,
ser alguien en que a mi forma de ver, me parezca alguien que no me aburra mucho (lo que sedice unapersona interesante), 2) Circular entre la gente y sentir que me enriquezco y doy y recibo lo
mejor de todos (personas, pero también los entornos sensacionales, es decir relación con la tierra esas cosas estilo relación con la naturaleza, pachamamas, pero tb cafés y librerías). 3) Encontrar
una forma de vivir en y/o de un mundo más o menos que me permita leer más novelas, y escribir un poco lo que me cantan las pelotas.
Luego de casi 4 años de ese viaje que sigue, que no termina (y que una enorme parte de mi no va a querer terminar nunca), me doy cuenta que he fracasado o al menos hecho los tres puntos a medias.
Así que la unica conclusión, pese a la casi condicionante positiva de la palabra es: no. Sigo en lo mismo, con cuatro años más, con ganas de hacer cosas interesantes, concretizando el aire en aire.
Admirando a todos mis amigos en Cocha y no sólo ahí que se instalan en la vida de manera socialmente correcta: Profesión, Mujer, Hijos, Casa. Ayer hablaba con un amigo, es como si de repente ya te
hubieran dado un montón de elementos y aprendizajes para jugar "El" juego de la vida. Todos han invertido tiempo en ti para que hagas algo bien: amigos, familia. La cosa es que tal vez no sabes si
quieres jugar con las mismas reglas, porque de todas formas tienes que jugar. Como el cacho, improvisar. Y al mismo tiempo qué tentador jugar con las mismas reglas, que confortable y caliente que
parece (seguramente no es tan así).
Yo por ahora en Bruselas, otra vez poniéndome en el plan observador y viendo día a día como nuestra principal tarea de todos es justificarnos y resumirnos ante los demás, todo el tiempo y sobre
todo a través del habla "también ropa, sonrisa, etc" Esta mañana pensaba que con la única persona que al final hablamos siempre es con nosotros mismos, aunque a veces parece que hablamos con otros.
No sé, no estoy seguro, pero necesariamente cuando hablamos con otro nos estamos escuchando y tenemos impresiones de lo que estamos diciendo, y preparamos qué mas decir o concluir. Y nunca hay
conclusión, al menos hasta la fatalidad.
En eso, en todo. ¡Gloria a Mastropiero!
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