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  • Gabriel Iriarte Rico - La Máquina de leer
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19 juillet 2006 3 19 /07 /juillet /2006 17:46

Anoche fue la Premier de la película Cochabambina "Lo más bonito y mis mejores años" dirigida por Martin Bouloq y protagonizada por Roberto Guillon y Juan Pablo Milán. La valoración es altamente positiva, la película logra transmitir una profunda tristeza y tedio de la vida urbana de estos dos jóvenes de Cochabamba. La definición de los dos personajes principales es un mérito de Bouloq sobre todo en el cast. Todos quienes conocen a Roberto Guillón en la vida real, saben que más que una actuación es una representación de su carácter y de su forma de expresarse del diario vivir. Queda claro que el guión no tenía mucho texto y el director daba a los actores situaciones sobre las que tenían que improvisar. Así, más que actuar Guillón dice todos los disparates que le vienen a la cabeza y que son coherentes con su personaje desenfadado y algo obsesivo. Buscando controlar las vidas de su amigo y su novia sin ser del todo explícito. Los diálogos de Guillón hicieron explotar en risas varias veces al público que se dio cita en la Premier de la película. Pero quizás el misterioso personaje Berto, interpretado por Juan Pablo Milán es sin duda much más interesante, su escacez de diálogo nos transmite una teristeza y soledad que le dan el espíritu al film. Ese espíritu es una desesperanza de futuro, una indecisión, el pasar de joven adulto y no saber por dónde ni cómo, los sueños cada vez más lejanos y difíciles. Una película triste pero hermosa. No por nada ganó el premio a Mejor ÓPera Prima en Guadalajara este año. Alejandra Lanza queda un poco corta en la actuación y en la profunidad de su personaje, bastante plano frente a Milán y Guillón. La Calidad del audio está muy bien lograda al igual que la imagen, pese a una exageración y algunos desenfoques de la cámara que no creo que fueron tan expresos. Pese a esos pequeños errores técnicos, la película pasa con nota alta y de seguro que dará al grupo productor más estabilidad y credibilidad para realizar trabajos que demanden quizás más presupuestos. Sólo espero que nuestra sociedad apoye esta producción que no se trata de un producto comercial y fácil, demanda atención e interpretación de parte del público que anoche apenas timidamente en la Sala 2 del Cine Norte se atrevió a aplaudir. Suerte a Albita la productora infatigable, amiga querida y madre nueva. A todo el elenco que son compañeros y amigos de la Universidad también mucho éxito.

 En otras noticias, Cochabamba se apresta a festejar la feria del Pichón en Cliza, la aplicación de la nueva ley de hidrocarburos, la iglesia sigue quejándose ante la posible declaración de Bolivia como estado Laico. En la Alianza estrenamos Ciclo de Cine Comedia la próxima semana. Tantos rostros ayer en el estreno, qué raro ver a ex compañeros de trabajo. Leorro me encontró dos veces por la calle caminando el lunes y me llevó a mis destinos, y los proyectos que se vienen, todos de alguna manera estamos viviendo algo de Lo Mejor y mis más bonitos años, esperemos sin muchas tristezas. Al contrario con entusiasmo con el que simulamos estar.

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Published by Gabriel Iriarte Rico - dans mastropiero
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commentaires

La chica de Ulyses 09/08/2006 00:55

Sí, gracias por los comentarios y los cuentos y la crónica de lo que no veremos nunca....
Estar lejos, estar cerca: estar siempre en un lugar diferente al que se habría querido en ese momento.
Estar, a veces, es como no estar.

Gabriel Iriarte Rico 09/08/2006 22:50

Por qué latitudes andas mujer? Me alegra llevarte un pedacito de lo que extrañas, al menos con palabras

Romeo El Cochabambino 04/08/2006 15:16


Pudo ser más bonito

Romeo Marta

A la mayoría de la gente que habló conmigo le gustó “Lo más bonito y mis mejores años”, a algunos mucho, a otros poquito. Pero hablando luego, con puchos y sin café, todos concordamos en una cosa: en esa película algo había muerto a los veinte minutos del comienzo, pero no sabíamos bien que era, qué le había quitado a esa peli su lado más bonito.

Los que disfrutaron mucho del film me contaron que les parecía muy buena la actuación, que Roberto Guillón (Victor) era un actor solvente, que Pablo Milán (Berto) era convincente y que Ale Lanza (Camila) había mejorado bastante, también me dijeron que era una historia de amor linda y que la temática era fácilmente universalizable, principalmente por el tema de las migraciones y también por el asunto de la juventud en esta era de posmodernismo y confusión. Cuando hablamos de la fotografía, me explicaron que les había encantado esa forma de “mirar” la historia, los encuadres, las angulaciones, las desenfocadas intencionales , y en algunos de estos temas también concordamos, sin duda alguna en el de la actuación favorable.

Eso fue lo más bonito, que a bastante gente le haya gustado el film pese a la propuesta relativamente innovadora de la narración, que no se haya encontrado con fiascos, que no quiera que le devuelvan su entrada como paso con otras películas nacionales. Me alegró a mi también que como excepción a la regla de la producción cochabambina, un grupo de jóvenes pueda crear algo que no sea considerado un fraude y que mas bien tenga suficientes méritos como para ser considerada como cine en serio.

Los que disfrutaron del film, se dieron cuenta de que la cosa giraba en torno a Berto, un indeciso y tímido boliviano que quiere huir de su país, viajar, y que para eso decide vender su autito. En esas correrías y angustias, su amigo / antagonista Víctor le da una que otra mano, le ayuda a conquistar chicas para salir del bajón, lo lleva a fiestas con sus amigos “cool” y poco a poco, le voltea el protagonismo. Hasta que llega la mina de la discordia, Camila. Todos nos olvidamos del auto, nos olvidamos de todo, ahora Víctor se enamora, Berto medio que la chequea y así continua la cosa hasta el final, donde muchos aplauden y otros despiertan.

Pero yo, en lo personal (...y ya me estoy imaginando al cuate Ternera o a la miss Conflicto Romero gritándome “a vos nada te gusta, cochabambino de mierda” o “siempre tienes que verle lo malo” o “¿por qué no haces tu una peli? ¿A ver?”)... pues yo... este...¿cómo decirlo para que no se enojen?... yo no disfruté del film, más que los primeros veinte minutos, que me entusiasmaron sin empacharme. Luego de esos veinte, se murió lo más bonito, y así, aburrido, criticón, cochabambino y amargo como soy, empecé a coleccionar malos ratos y bostezos, y como la trama no terminaba nunca de gustarme, también empecé a ver los errores, las macanitas, y a escuchar cómo la gente se ponía a debatir sobre ellos y como los más viscerales empezaban a abandonar la sala .

Cochabambinos criticones de mierda.

En verdad, no termina de explicarse uno porque la película comienza gustándole tanto, los primeros veinte minutos y luego se convierte en sucesiones horizontales donde los giros de los personajes son cada vez más repetitivos; la película que tenía buen tónico, buen gancho inicial, termina convirtiéndose en un ejercicio de innovaciones sin correspondencia. La imagen redundante aunque en un principio atrayente, se acompaña de un sonido muy bien logrado, pero reiterativo igualmente, tanto así que la única canción del soundtrack nos aburre con su introducción como cuatro veces, y en esa desilusión, vemos ya no la iniciativa ni el bosquejo de historia, sino la necesidad de un orquestador.

Primero hay que hacer cine, después innovar. Primero Van Sant hizo “Drugstore Cowboys” , con pocos experimentos y más énfasis en la historia, después recién se animó a “Elephant” , fría y nauseabunda cámara en mano, completamente estilizada por el Dogma 95, donde a pesar de las tentativas estéticas, la historia seguía siendo primordial. Primero Cortázar escribió miles de cuentos, luego Rayuela. Primero cuentas la caperucita como te la contaron, luego te inventas que el lobo se acuesta con la abuelita. Hitchcok, Kubrick, Kurosawa, Von Trier, Amenábar. Todos empezaron por donde se debe empezar, y debemos darnos cuenta de que no somos Quentin Tarantino para que nuestra opera prima sorprenda y maraville de repente con todos sus experimentos en lugar de atraparnos con una historia bien contada.

Y es que eso nomás es el cine: una historia bien contada. Lo más bonito no está bien contada y no es por cochabambino, ni por envidioso, ni por mala onda que lo escribo, sino precisamente porque a lo que está perfilándose con calidad, hay que exigirle más, rogarle más, no basta con no ser un fraude, tiene que ser cine del bueno. Cine.

Para empezar a renegar, una preguntita ¿Cómo queremos hacer Dogma 95 de buenas a primeras sin siquiera haber digerido bien lo que es? Dogma 95 es un estilo de filmación que se sustenta por la imagen subjetiva de la cámara en mano, por la carencia de “filtros” entre el realizador y la realidad realizada, por la nulidad del guión y por una exigencia enfermiza al actor, quien se convierte en artefacto de la historia. El manifiesto de esta tendencia fue resultado de un proceso largo, en el cuál sus representantes se hastiaron paulatinamente de la narrativa y de la finalidad del cine tradicional. ¿De qué se hastió la producción y realización de “Lo más bonito”? ¿Qué había hecho antes? ¿Por qué extraña y pretenciosa motivación se decidieron a saltarse los años de práctica y visión para meterse de lleno en una piscina de aguas turbias en la que sólo habían nadado a través de las películas de Von Trier?. El aplauso, el reconocimiento, la “maldita impostura” , esperemos que no sean esas las causas.

Esperemos... y sigamos.

Los motivos e impulsos de los personajes se pierden en la neblina del lenguaje, por tanta mezcla y búsqueda de locaciones “espontáneas” y de encuadres vistositos, la historia se vuelve agonizante. El automóvil, que al principio es personaje, se descuida hasta quedar olvidado y desprovisto de su fuerza motivadora, lo mismo pasa con el viaje, con la abuelita, con muchos sucesos innecesarios. Las crisis que sufren los personajes, no los definen, alteran ni cambian, Berto será siempre Berto, como el mítico Prometeo, atado para siempre mientras los buitres de la indecisión se lo devoran. Pero Berto es humano, ¡esto es dogma 95! , ¿donde está la humanidad?. Berto... reacciona Berto, cruza el puente aunque esté roto, suicídate Berto. Hazme creer que hay un Berto así en este mundo.

El director detrás de la cámara, se ocupa muy trabajosamente de meterse en el ropero, de disfrazar los encuadres al estilo “Breaking The Waves” , de hacer un planteamiento estético antes de preocuparse de que su historia termine de agradar, entretener o por lo menos convencer. La forma comiéndose al fondo, no termina de ser buena forma y menos bueno es el fondo. La estética que quiere ser innovadora, para tratar de parchar los baches de la trama, termina ella misma llena de huecos .

¿Por qué un día vemos las cosas tono sepia del amanecer y al otro vemos paisajes que no nos dicen nada? ¿Esos ángulos y escondrijos de la cámara, que intencionalidad tenían? ¿Por qué tenemos que meter la cámara en todos los agujeros para innovar en lugar de meterla en los agujeros precisos y así dejarnos entender? ¿Es que Martín quiere meterle talento sólo a la foto? ¿Y el cine, dónde está el cine?. La edición de “Lo más bonito” es muy buena, y se nota que ha sido un trabajo selectivo y meticuloso, pero esos paisajes, esos cuadros forzados, parecen insertos obligatorios a los que la editora, por quien me quito el chŽulo, no puede abandonar. Quizás por insistencia de Martín, que es buen fotógrafo también y que quiere mostrar esos paisajes sí o sí, por que los encontró de chŽiripa en medio del Cristo de la Concordia o de la Beijing o de no se dónde, el campo, el poniente, otra vez Breaking The Waves sin motivo.

No es que con esos argumentos se deban desnivelar las iniciativas ni criticar todo lo nuevo, al contrario, el cine tiene que volverse poder de las generaciones jóvenes, y los intentos tienen que ser muchos para que Sanjinés, Agazzi y los viejos lobos se asusten. Pero tienen que ser intentos válidos.

Un intento válido en la dirección de Boulocq se percibe en ese objetivo de abandonar la estructura y el guión, dejar que la película nazca de una historia espiral que vá desarrollándose con el proceso de realización mismo y se supedite quizás – y en una forma inesperada – a las ocurrencias, modismos, planteamientos y a la fuerza del personaje que representa Roberto Guillón, sin quien la película no tendría un sustento práctico . Pero Von Trier propone al Dogma 95 como una máquina del director para forzar a sus personajes, para exigirles... Pablo Milán pudo haber sido un actor superior, Roberto Guillón tiene mejores chistes... y Ale, bueno Ale... pudo mejorar más todavía, pero se nota que no hubo exigencia. Artistas tratando de ser “No Artistas” como requiere el manifiesto dogmático, sin ganas de ser peyorativo ni despectivo con respecto al término “artistas”, pero artistas al final.

“Silencio. No hay banda, no hay artista.” – Decía un personaje de David Lynch.

La intención y propuesta del Dogma 95 es escaparse de estructuras fotográficas para que la historia se vuelva auto sustentable, para demostrar el fracaso del lenguaje ortodoxo. La cámara que se mueve continuamente, respira y marea, el ángulo rebuscado, el ojo subjetivo, todos esos elementos del dogma 95 nos recuerdan como vemos las cosas cotidianamente y tienen por fin justamente eso, recordarnos la realidad. Para ello,¿ qué mejor recurso que mostrar personajes aproximados a nuestros vecinos y paisanos?, reales, tangibles, humanos. Lastimosamente, Berto (Pablo Milán) es un personaje irreal sin motivos ni sugerencias, y aunque sea un muy buen actor, es la silueta de Berto la que Milán no puede resolver. Ese es trabajo del director, “armar” al personaje. De Berto sabemos muy poco... nos sugieren cosas, quiere viajar, no sabemos porqué, se enamora de la chica, pero por que le gustan sus hombritos, quiere vender su auto, pero no lo vende nunca, parece que alguna vez estuvo a punto de casarse... todo a medias, pero no al estilo de los personajes misteriosos y apesadumbrados del far west o del cine negro o del cine latinoamericano o del mismísimo cine de Lars Von Trier, sino simplemente a medias, irreal, un incompleto e irreflexivo personaje revestido por un buen actor.

Como consecuencia del experimento que debía ser comprobación y triunfo, el dogma 95 fracasa en “Lo más Bonito”, aunque muestra una intención a la que hay que atender, una intención que sólo puede estar pensada por el camarógrafo-fotógrafo-director, y que es la de aproximarse a la realidad sin influenciarla, sin filtrarla por la presencia de un director. Von Trier le hubiera gritado a Berto “¡reaccioná carajo!”, como le gritaba a Bjork que llore; Boulocq prefiere dejarlo ser, y así crea un personaje encarnado, que no tiene necesidad de líneas ni directrices, pero que no está completo y que está condenado a una predictibilidad irreal.

Entonces, al final del último pucho, volvemos a concordar algunos cuates y yo “Está mejor que las otras, está mucho mejor que las del año pasado”. “Se han superado muchísimos errores. Pero le falta algo”. “La edición y el sonido por fin son profesionales. Pero les falta algo”. “Fotografía bien, aunque marea, algo está mal”. Algo que definitivamente tiene que ver con la historia y la forma de contarla. Algo que podría haber hecho de esta película una punta de lanza visionaria y no lo hizo. Algo más subterráneo y menos bonito, un título más corto y una historia más sólida, entrenida y creíble, no la historia de todos los adolescentes de Cochabamba convertida en un drama de amor sin fondo honesto, ni fin plausible, ni belleza completa.

1 El cuál, a juicio mío, no se toca mas que de pasada y pretexto.
2 Aunque las desenfocadas no intencionales fueron muchas y notoriamente inservibles.
3 Y no se agarren de eso para decir “nadie nos comprende” y somos como Lars Von Trier en su país.
4 Historia de unos drogadictos supersticiosos y ladrones que empieza como comedia junkie y termina como tragedia del joven underground norteamericano.
5 En esa peli, Van Sant cuenta la masacre de Columbia, con un estilo muy robado al docu-ficción, pero muy propio también.
6 Otro Gusano Repugnante “Nigger wanna be”, pero con más talento, más gracia y mas pelis. Pulp Fiction y Kill Bill le pertenecen.
7 Citando a Xavier Jordán , de su análisis impresionante sobre la poesía de Myguel Ángel.
8 “Esto es dogma 95...¿Ubican?. Es dogma 95. Dogma, ¿Ubican?” Así promocionaba Alejandra Lanza en un programa de tv. hace algunos meses, mostrando que ella sabía algo que nosotros no. Dogma 95 es un estilo de hacer películas, nada más. Ese estilo no se apoya en guiones, parámetros de lenguaje ortodoxos ni formas de narrar tradicionales, es libre y contestatario frente al cine industrializado.
9 Von Trier: Breaking the Waves [Dirección y guión] (1996, primera parte de la trilogía Golden Heart)
10 “Desde ahora en adelante prometo como director no ejercer ningún tipo de gusto personal. Ya no soy un artista. Desde ahora en adelante prometo no crear una "obra", ya que considero que el instante y el ahora son más importantes que todo el producto. Mi meta absoluta es forzar la verdad de mis personajes. Prometo hacerlo a toda costa dentro de mis posibilidades y a costa de cualquier buen gusto estético.” L. Von Trier. 11 Y definitivamente, querido Sergio, un actor DEFINE en gran manera una película. Favor revisar: El Resplandor, Apocalypse Now, La Nación Clandestina.

nayra 25/07/2006 11:39

recuerdos...sueños...ganas de volver....venir...volver....ver...sentir....observar....pasear....sin....y por....ya ps'saludosNAYRA

Gabriel Iriarte Rico 25/07/2006 18:00

Saludos Nayrex, estamos aquí esperándote para el matricidio de septiembre donde  te has propuestoejecutarte

Maria 24/07/2006 21:02

Gracias por pasarnos algo de la presentación de la peli a los que estamos fuera del país. Es interesante saber lo que piensa la gente y lo que ocurre cuando hay un estreno nacional. A los que vivimos fuera, sólo nos quedan las ganas de estar allá, comiendo unas pipocas mientras vemos la peli... 

Gabriel Iriarte Rico 25/07/2006 17:56

Pues como se dice en estos casos, de nada, a mi me divierte comentar películas y en realidad me divierte comentar en general, estoy feliz de la pequeña explosión de cine que vive Bolivia en estos momentos. EL próximo mes se viene la muy esperada peli cochala "Quién mató a la llamita Blanca" de Rodrigo Bellot, y también hay una peli paceña "El Clan".
A ti te quedan ganas de estar aquí, a mi me quedan ganas de estar en todos lados, aunque siempre he estado en contra de la omnipresencia. Eres de La Paz, Cochala?
Abrazos y Saludos
Gabriel